Sección 1: Preparación y primeros días
Elabora tu propio mapa de desencadenantes
Identifica por ti mismo las horas, emociones, ambientes y hábitos que activan de forma automática el pensamiento o las ganas de fumar.
Un desencadenante es una situación que activa de forma automática el pensamiento o las ganas de fumar. No es igual para todas las personas.
Pregúntate
¿A qué hora del día tengo más ganas? ¿Hay relación con el café, la comida, el teléfono, conducir o el descanso laboral? ¿Qué emociones —estrés, enfado, aburrimiento, soledad o celebración— aumentan las ganas? ¿Cómo me afectan los ambientes sociales donde se bebe alcohol o se fuma?
¿Con qué puedes sustituirlo?
Para cada desencadenante fuerte, elige la conducta nueva más simple posible. Por ejemplo, un paseo corto después del café, cepillarte los dientes después de comer, una pausa de unos minutos tras el estrés o un mensaje de apoyo.
Qué conviene recordar
Reconocer el desencadenante abre un espacio pequeño pero importante entre la conducta automática y una elección consciente.
Este contenido es informativo y no sustituye el asesoramiento médico. Consulta a un profesional sanitario sobre tu situación de salud personal.